9.412 piezas catalogadas. Patrones, herramientas y testimonios que documentan cómo se hacían las cosas antes de que el tiempo se acelerara.
Cada objeto tiene una historia de taller, familia y territorio. Selección representativa de los fondos.
Algunas piezas del archivo tienen trayectorias especialmente significativas. Aquí tres ejemplos que ilustran cómo el patrimonio artesanal se conserva y se transmite.
Encargada en 1887 en Córdoba para un noble sevillano. Tras la Guerra Civil fue vendida varias veces hasta que en 1974 un coleccionista la donó a la fundación. El repujado de caza y flora andaluza está considerado uno de los mejores ejemplos del siglo XIX que se conservan.
Pieza de 1912 que ha pasado por cuatro generaciones de la familia fundadora. Cada uno de los 27 elementos de filigrana fue elaborado a mano por el bisabuelo del actual maestro. Se usa solo en bodas y bautizos familiares. Nunca ha salido del taller más que para ser fotografiada.
De 1734. Fue rescatado en 1937 de un convento de clausura durante la Guerra Civil. Presenta escenas de caza con los colores clásicos (azul cobalto, amarillo, verde). Tras años de investigación se identificó el taller original gracias a las marcas en la base.
Desde 2012 catalogamos sistemáticamente piezas, herramientas y testimonios. El objetivo no es solo conservar objetos, sino el conocimiento que los hace posibles.
El acceso al archivo digital es gratuito para investigadores, estudiantes y artesanos. Para visitas presenciales al depósito se requiere cita previa. Los investigadores pueden solicitar reproducciones de patrones con fines de estudio y transmisión.